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sábado, 8 de febrero de 2014

Me aferro, me aferro...

Entonces aquí estaba yo, tranquilo de lo lindo, un día llega a mi correo un mensaje de una persona de la cual omitiré el nombre y a la cual ya pedí permiso para publicar esta entrada.

Bueno no haré el cuento largo, lo que sucedió fue que esta persona tenía el dolor clásico del corazón roto por una ruptura y la incapacidad de aceptar el hecho, claro, eso lo veo todos los días, pero esta persona me pareció un poco distinta, pensé que podría indagar un poco más. Así fue, resulta que esta persona me hizo conocerdor de una parte de la ruptura que hasta la fecha estaba ignorando, mejor dicho no había tomado en cuenta. 

En muchas ocasiones había considerado un misterio el porque las personas se aferran al fracaso, no comprendía cual era la motivación de mantenerse aferrados a un fracaso contundente y a todas luces, pero esta personas me lo mostró de una forma muy simple, me dijo:


"Bueno yo sé que mi relación está mal, que mi ex es malo para mi, pero no puedo permitir que las personas cercanas a mi sepan que fracasé, que muchas personas a mi alrededor tenían razón, que mi ex no era la persona adecuada para mi. No quiero que me vean como una fracasada y que tenga que escuchar el clásico: te lo dije". - BINGO !!! pensé, eso es, ahí está la respuesta muchas personas que misteriosamente no quieren dejar de luchar por su ex a pesar de saber que es una muy pero muy mala idea. Por supuesto que no es en todos los casos, pero al menos de una cantidad suficiente para sacar el tema si lo es, ahí estaba claro como el agua, incluso recordando mis experiencias personales, también me sucedió. 


La pregunta a estas alturas del tema es: ¿Por qué me importa mucho lo que digan los demás? bueno, porque estamos programados desde pequeños para eso, incluso en el caso de las mujeres es un poco más complicado, su programación es antiquísima, data de la época de los cavernícolas, las mujeres debían seleccionar a un hombre adecuado, correcto, que tuviera las cualidades para protejer, cuidar y proveer una familia, eso las marcaba como mujeres aptas y les permitía pasar sus genes a una nueva generación, las que no eran aptas simplemente se extinguieron. Ahora bien en la actualidad esos patrones se siguen dando, pues como dice Mario Luna, seguimos siendo cavernícolas, seguimos siendo peluditos, las mujeres siguen descartando y los hombres seleccionando. Por supuesto que si una mujer fracasa, se verá ante las demás como una persona que no seleccionó bien a la pareja o que no  supo mantenerlo, ¿resultado? fracaso evolutivo, genético, una persona que no es apta para continuar la especie (a nivel inconciente), en la mente moderna "sentimiento de fracaso". Ahora bien, este sentimiento está un poco fuera de lugar, puesto que ya no necesitamos las cosas que necesitavan los cavernícolas, así que es simplemente darnos cuenta de que el fracaso no existe, solo existe la vivencia y el conocimiento de como sí y como no se hacen las cosas.


De eso el blog está lleno de temas, así que no entraré en detalle aquí, pero si es importante que se entienda que las mujeres y los hombres nos aferramos a ciertas personas, por el simple hecho de no querer parecer fracasdos y poco selectivos, de que no hicimos una buena selección al escojer a la apreja, pensando que la escogimos por las razones incorrectas y por lo mismo nos equivocamos. Es en resumen, la incapacidad de aceptar que no era la pareja ideal para nosotros y para evitar la vergüenza de aceptar la equivocación nos aferramos. 


Espero que estén bien mis queridos doloridos... les dejo nuevamente mi correo para que me sigan escribiendo o que me buesquen en facebook drluishuerta80@hotmail.com

Les comparto la liga de mi libro "Superarlo o morir" 

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jueves, 24 de mayo de 2012

Cuando las cosas no son cómo queremos.


Cuando mi ex me dejó, esa es la verdad mi ex me dejó, no acepte el hecho de que simplemente se acabó, me fue muy difícil pensar que una relación tan maravillosa (como seres que se complementan) pudiera llegar a su fin. Duro realmente duro, entonces entré en un círculo de negación, algo cómo lo que pudieran estar pasando en tu vida en este momento. Una sola idea se fija en la mente: Volver con esa maravilla de persona que nos dejó, salen a relucir todas sus virtudes, ni un solo defecto es tan grande como la más pequeña de sus virtudes. 

Claro que todo esto nos deja con un problema, y ese problema es que no podemos ver las cosas con objetividad, todo se ve distorsionado y el dolor hace que veamos cosa que no son. 

Nos llenamos de expectativas sobre el regreso de nuestra pareja que no nos dejan avanzar, impidiendo que podamos hacer algo, cualquier cosa por nosotros mismos. Entramos en mi llamado "ciclado", estamos pero no estamos, hacemos pero nada parece tener sentido, como si nos arrancaran la vida misma, pero esto solo es causado por nuestra soberbia de no querer aceptar los hechos tal cual se nos están presentando. Pedimos a Dios que nos devuelva a nuestra ex pareja y no recordamos todas las cosas que nos hizo, simplemente la queremos de regreso. No, detente, antes de que evalúes la posibilidad de querer volver, piensa en todo lo que sufriste en el momento en que te dejó, (esto no es amargura ni odio) se objetivo, ¿crees que merezca la pena? si tu respuesta es sí, bueno entonces será porque es una persona que no tiene una sola mancha en el expediente, será porque no sentías el rechazo previo a que te dejara, no estabas consciente de la persona que apareció en escena y que estaba volando como buitre sobre tu relación moribunda esperando a que tu ex le diera la señal para caer en picada sobre la carroña de tu relación. Todas sus falta se desvanecen y claro que cuando las cosas no salen como queremos, o sea que regrese y que nos diga que todo fue un error, que perdonemos su dureza de corazón y que volvamos a tener esa increíble relación, nos frustramos, y el hoyo en el que estábamos se hace muuucho más profundo.

Maldecimos a Dios por nuestra suerte y nos azotamos contra el suelo por nuestra incapacidad, ¿qué pasó con los rosarios y con las cosas que dimos de caridad a la iglesia para que nos devolvieran nuestro tesoro? (si eres creyente) que pasó con Dios, porque no me dio lo que le pedí si era muy simple de hacer para él. ¿Sabes que está hablando tu ego herido? ¿sabes que ese ego es el que no puede comprender el hecho y niega toda posibilidad de que tu pareja encuentre felicidad en alguien que no seas tú? Si lo sabes pero no lo puedes soportar. Llenamos nuestra mente con tonterías como: jamás nadie te amará como yo, Te podrá besar mil veces pero no te estremecerás como en mis brazos... baah son patrañas, claro que lo hará, pero no enfrente de ti. 


Pero, no vemos más allá de lo que pasa, el dolor es muy fuerte para dejarlo de ver y claro nosotros masoquistas. No podemos soltar, no queremos soltar, nuestro ego nos domina, y eso no es amor. Si queremos volver, primero debemos dejar ir. Suena contradictorio, pero así es, si queremos que las cosas pasen, entonces debemos dejar que las cosas no pasen y soltar y no tratar de controlar la vida, mejor trata de vivirla vida. Es como si fueras en un crucero de placer, pero te empecinas en llevar tú el barco de la vida, y el capitán Dios, es regañado por llevar el barco por donde él sabe, nooo tu soberbia quiere que se vaya por donde tu dices, y entonces ¿qué pasa? claro que en lugar de un viaje de placer se vuelve un viaje tormentoso.  Hubieras podido relajarte y disfrutar el panorama, pero no, tu ego te grita que deben ser las cosas tal cual las quieres y como no lo son, tu sufrimiento está justificado. La verdad eres solo una persona orgullosa que confunde los defectos con virtudes y arruinas tu propia existencia y la de tu ex o cualquiera que venga en el futuro. Te dejo un vídeo hermoso para que reflexiones sobre lo que te acabo de explicar.



Solo ten un poco de paciencia, fe y amor en tu corazón....


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martes, 17 de abril de 2012

100 días

Esta historia me conmovió mucho y pensé que sería de su agrado, espero que les guste. vista en:


Una bella princesa estaba buscando consorte.

Nobles y ricos pretendientes llegaban de todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos… Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riqueza que el amor y la perseverancia.

Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:
-Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote.

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:

-Tendrás tu oportunidad: si pasas esa prueba me desposarás.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente permaneció afuera del palacio, soportando el sol, los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente súbdito siguió firme en su empeño sin desfallecer un momento.

De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, que con un noble gesto y una sonrisa aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas, se hicieron apuestas y algunos optimistas comenzaron a planear los festejos.

Al llegar el día 99, los pobladores de la zona salieron a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, pero cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la princesa, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar dónde había permanecido cien días.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa: -¿Qué te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿Por qué perdiste esa oportunidad? ¿Por qué te retiraste?

Con profunda consternación y lágrimas mal disimuladas. El plebeyo contestó en voz baja: -La princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi amor.

Cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos como prueba de afecto o lealtad, incluso a riesgo de perder nuestra dignidad, merecemos al menos una palabra de comprensión o estímulo. Las personas tienen que hacerse merecedoras del amor que se les ofrece.

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domingo, 15 de abril de 2012

El sentimiento de fracaso

El sentimiento de fracaso es un sentimiento de falla o error, que es mucho más profundo que el error cotidiano, éste sentimiento influye de manera decisiva en los días posteriores y más allá de la ruptura(digamos en las horas o días posteriores). Sentimos que no podremos tener nada igual a nuestra ex pareja, que perdimos en el juego de la vida y a nadie le gusta estar con perdedores ¿verdad?, o simplemente, nos culpamos por el naufragio de la relación escuchando como una verdad absoluta los argumentos de nuestra pareja; aun que así pudiera haber sido, es dañino continuar con estos sentimientos, ya que son sentimientos exagerados. Miguel Ruiz, nos comparte la siguiente reflexión: "El hombre es el único ser que se castiga muchas veces por el mismo crimen". 


El mundo material simplificado de la sopa instantánea, nos llena la cabeza con ideas y conceptos que como ya lo dijimos anteriormente, son intentos (muy exitosos) de hacer que compremos cosas. Una de ellas la idea de ser exitosos, ¿cómo? Teniendo posesiones, casa, carro, pareja, hijos y una buena posición económica, el nuevo celular anunciado con gente sonriendo, todos hermosos pasados por un editor de fotografía. Si no tenemos alguno de éstos maravillosos caminos materiales a la felicidad, nos consideramos “fracasados” totalmente o en algún rubro de la vida, siendo víctima de la percepción de otros hacia nuestra persona, dejando que su realidad afecte la nuestra. Todo esto sumado a los sucesos recientes de tu separación, donde si es noviazgo, se comienzan a devolver los regalos mutuos o si ya vivían juntos la separación de bienes, y con ello el significado emocional de cada objeto que guardas en una caja o en cada foto que metes al armario, con el deseo de que si sale a la luz sea porque tu pareja las descubrió al hacer la limpieza necesaria para meter nuevamente sus cosas a tu casa y a tu vida. Pero, eso como puede pasar, como no puede pasar; sea como sea, seguimos aquí sintiendo que no somos dignos de esta vida o de esta tierra, quisiéramos terminar con todo de una vez, quizá, en algún momento podemos desaparecer y nadie sepa nada de nosotros jamás, al menos ese es el deseo. 


Espero que si tomas ese camino también puedas escapar de ti, recuerda que no importa a dónde vas, siempre llegarás al mismo tiempo que tus estados emocionales. Escapar parece ser la única salida a parte de recuperar a nuestra pareja; pero, recuerda lo que te dije sobre inflar las cosas, en este momento, podríamos estar dando demasiada importancia a ciertas cosas que en realidad no la tienen, entonces, procuremos darnos espacio para reflexionar. Intenta darte cuenta que no importa lo que te haya pasado, eres una persona valiosa y que esto, es una experiencia más que te hace mucho más sabio (espero). Ahora que tuviste un revés, no lo veas como una derrota, no lo es, sencillamente es una situación que te permite tomar nuevos rumbos y posiblemente aprendizajes que no esperabas conseguir; así, que ante tu ruptura tienes dos caminos, ambos igual de penosos, el de pensar que fracasaste y el de pensar que se te presenta una nueva posibilidad. Los lasos afectivos no necesarios, son tan fuertes que nos cuesta trabajo ver las posibilidades que se tienen ante un supuesto fracaso. Si Edison hubiera sido el verdadero creador de la bombilla como presumió tanto tiempo, podría decir que su frase es sublime, pero aún que sea un ladrón no demerita la belleza de la misma: “No fracasé 1000 veces al crear la bombilla, descubrí 999 formas en las que no funciona”.

De fracasos podría hablarte yo, he tenido tantos y tantos fracasos que no encuentro alguno que no fuera iniciar de 0, desde la nada, sin un solo peso en la bolsa, sin pareja, sin sueños, sin una sola posibilidad, con deudas y más deudas y en cada uno de ellos aprendí algo. Antes de escribir mi libro sobre rupturas, me preguntaba, ¿de que me servirían tantos y tantos fracasos?, Solo acumulaba frases, referencias, palabras, situaciones que han enriquecido mi experiencia al grado de poder expresarte todo lo que te he expresado en la presente obra tanto en el blog como en el libro, y todo lo que me hizo ser la persona que soy hoy en día, llena de amor, fe y esperanza y me preguntaba si me serviría de algo. Por su puesto que así fue. 

Antes no tenía nada, realmente nada, tuve dinero, tuve éxito en mi trabajo y cuando tenía un revés, me quedaba en la calle. También le dije a eso fracaso y me sentía fracasado, pero realmente no eran fracasos, en realidad eran la forma de obtener los elementos que en un futuro ya cumplido, necesitas para poder dejar de estar triste. Siempre me bromeaba a mí mismo diciendo: que tenía la cabeza llena de datos, que no sirven para nada y en el mejor de los casos me llegaron a decir que mejor aprendiera algo útil, y que con eso hiciera dinero. La verdad es que el dinero al igual que las cosas materiales no denotan nuestro éxito en la vida, denotan cuanto tiempo hemos estado dedicados a la obtención de esos bienes, pero ¿me pregunto si ese auto nuevo que compró mi ex jefe, lo hace mejor persona? Me pregunto si su camisa Armani hace su corazón más puro. ¿Quisiera saber si su perfume NYDK hace que el olor a infidelidad se vaya? 

El fracaso no es perder a una persona, el fracaso es no poder perderlo. El fracaso es derrotarse ante la situación presente, eso de verdad querido lector(a), es fracaso, fracaso es decir que harás algo y no lo haces, fracasar es no hacer nada ante la injusticia, fracaso es dejar que el tiempo pase. Qué persona más fracasada es la que viene a la tierra y no aprende nada más allá, que no se hace más puro y que no mejora aun que sea un poco. Si te decides a mantenerte en el dolor y no hacer nada al respecto, estarás fracasando. Si en lugar de ver tu revés como un fracaso lo ves como la oportunidad de mejorar y conseguir algo mejor, entonces no fracasaste.


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